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Contrario a lo que se vive en muchas plantas, el objetivo del mantenimiento tiene que ir más allá de reparar las averías urgentes que surjan día a día y regresar a casa victorioso después de una batalla más en planta.

Si usted es jefe de planta o jefe de mantenimiento, debe tener claro que cuatro son los objetivos generales que deben marcar y dirigir su trabajo:

  • Cumplir un valor determinado de disponibilidad.

  • Cumplir un valor determinado de fiabilidad.

  • Asegurar una larga vida útil de la instalación

  • Lograr todo lo anterior dentro de un presupuesto dado

El objetivo de la disponibilidad

Se define como la proporción de tiempo que una instalación ha estado en disposición de producir, con independencia de que finalmente lo haya hecho o no.

Es poder asegurar que la planta estará disponible para producir un mínimo de horas por año.

Algunos creen que el objetivo del mantenimiento es asegurar una disponibilidad cercana al 100% pero esto es un error, dado que esto puede llegar a ser en extremo costoso para la empresa y dejar de ser rentable. Conseguir entonces el objetivo trazado de disponibilidad a un costo razonable, puede ser suficiente.

La disponibilidad es un indicador que ofrece muchas posibilidades de cálculo (se verá en detalle en próximos artículos) y de interpretación y desgraciadamente esto se puede prestar para malinterpretaciones y cálculos que oculten o alteren la realidad de una planta de producción. De esta forma, la definición de la fórmula de cálculo de la disponibilidad, tendrá un papel vital para juzgar si el departamento de mantenimiento está realizando su trabajo correctamente o es necesario implementar algún tipo de mejora.

Los principales factores a tener en cuenta en el cálculo de la disponibilidad son:

  • El número de horas totales de producción

  • El número de horas de indisponibilidad total para producir, que pueden ser debidas a diferentes tipos de actuaciones de mantenimiento:

    • Intervenciones de mantenimiento programado que requiera parada de planta.

    • Intervenciones de mantenimiento correctivo programado que requieran parada de planta o reducción de carga.

    • Intervenciones de mantenimiento correctivo no programado que detienen la producción de forma inesperada y que por lo tanto, tienen una incidencia en la planificación ya realizada de la producción de energía.

  • El número de horas de indisponibilidad parcial, es decir, el número de horas que la planta está en disposición de producir pero con una capacidad limitada debido al estado deficiente de una parte de la instalación.

En cuanto a los valores aceptables de disponibilidad, podemos basarnos en fórmula propuesta por la IEEE 762/2006 la cual se estudiará en detalle en futuros artículos. Los objetivos pueden ir desde un 50% en casos menos exigentes donde se disponga de una capacidad de producción muy superior a la demanda del mercado, hasta valores por encima del 90%.

El objetivo de la fiabilidad

Literalmente es la confianza que tengo de que mi planta no me va a dejar mal ante los propietarios de la compañía y de mis jefes.

 

O dicho más técnicamente, es un indicador que mide la capacidad de una planta de cumplir su plan de producción previsto. Se refiere al cumplimiento de la producción planificada y comprometida con clientes internos o externos. El incumplimiento de esta meta de producción puede llevar a penalizaciones económicas y/o legales.

Para el cálculo de la fiabilidad, son necesarios dos factores:

  • Horas anuales de producción.

  • Horas anuales de parada o reducción de carga debidas exclusivamente a mantenimiento correctivo no programado.

Como pudo notar, aquí no se tienen en cuenta las horas dedicadas al mantenimiento preventivo y mantenimiento correctivo que sean programados.

El objetivo del departamento persigue que este parámetro esté por arriba de un valor que debería ser establecido desde la etapa de diseño técnico-económica de la planta.

El objetivo de la vida útil de la planta

Las plantas industriales deben presentar un estado de degradación acorde con lo planificado de manera que ni la disponibilidad ni la fiabilidad ni el coste de mantenimiento se vean fuera de sus objetivos fijados en un largo periodo de tiempo, normalmente acorde con el plazo de amortización de la planta que puede estar entre los 20 o 30 años.

 

Una mala gestión del mantenimiento con pocas tareas preventivas, bajo presupuesto, falta de personal competente y basado en acciones correctivas, provocará la degradación rápida de cualquier instalación y sus equipos, lo cual se verá reflejado en el aspecto visual que no corresponde con su edad.

El objetivo de optimizar el presupuesto

Los tres objetivos anteriores no pueden conseguirse a cualquier costo. El departamento debe ser capaz de lograr los objetivos de disponibilidad, fiabilidad y vida útil ajustando (sabiendo justificar y negociar) sus costos a lo establecido en el presupuesto anual de la planta.

Este presupuesto deberá ser calculado son sumo cuidado, ya que un presupuesto inferior a lo que la instalación requiere empeorará inevitablemente los resultados de producción y hará disminuir la vida útil de la instalación y los equipos. Por otro lado, un presupuesto superior a lo que la instalación requiere, le restará rentabilidad al negocio de la empresa.

El ingeniero de mantenimiento debe ser capaz de calcular el punto óptimo de presupuesto que maximice el mejor rendimiento de la planta de producción.

Los efectos de la mentalidad de mantenimiento a corto plazo

No hay nada más perjudicial para los intereses de una instalación industrial que tener una mentalidad cortoplacista de los mandos superiores.

Los resultados a corto plazo están a menudo reñidos con los resultados a largo plazo. Una decisión que me de hoy buenos resultados, me puede perjudicar severamente más adelante.

Así, si se dejan de lado las buenas prácticas de mantenimiento, se recorta el presupuesto para el mantenimiento predictivo, se deja de capacitar al personal, es muy posible que a corto plazo no suceda nada. La instalación seguirá operando con normalidad e incluso se ahorrará dinero y el gerente estará muy contento.

 

Sin embargo, en pocos meses la instalación comenzará a mostrar sus primeros síntomas de degradación y si se continúan estas prácticas, en pocos años se convertirá en una planta problemática: todo el dinero falsamente ahorrado será ahora necesario para tratar de devolver la instalación a un grado de fiabilidad aceptable y deberán destinarse grandes sumas de dinero y tiempo para complejas intervenciones y reparaciones.

En conclusión, si solamente le presta atención a los beneficios económicos inmediatos, es muy probable que se verá en grandes problemas en el mediano y largo plazo. Habrá sacrificado la reina por el peón…craso error. 

 

 Alonso Víquez C. Ingeniero Mecánico (Universidad de Costa Rica). Certificado en Ingeniería de Confiabilidad y Riesgo (Ingeman, Universidad de Sevilla). Certificado en Análisis de Vibraciones Mecánicas Nivel 2 (Universidad Técnica Nacional, Argentina). Certificado en Termografía Infrarroja Nivel 2 (Asociación de Termógrafos Profesionales, USA). Posee más de 8 años de experiencia en monitoreo y diagnóstico de la condición en maquinaria rotativa y en implementación de programas de mantenimiento. Ha impartido cursos y seminarios en Colombia, Guatemala, México, Honduras, Panamá, Costa Rica y Alemania.

Categorías: Mantenimiento

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